Ch’uta y cholita paceña despiden al Pepino

Entre música, comparsas y tradición, la ciudad de La Paz vivirá este domingo 22 de febrero el tradicional Entierro del Pepino, ceremonia que marca el cierre oficial del Carnaval Paceño 2026 y el inicio de la cuenta regresiva para una nueva edición de la fiesta más representativa de la identidad paceña.

La actividad se desarrollará en el Cementerio General durante el Domingo de Tentaciones y reunirá a comparsas y personajes emblemáticos que acompañan la despedida del Pepino, símbolo de alegría, picardía y esencia festiva, reafirmado como un personaje 100% boliviano.

Identidad cultural y nuevos personajes del Carnaval Paceño

El evento también será escenario para la presentación y reivindicación de los nuevos personajes del Carnaval Paceño: la cholita paceña y el ch’uta, figuras que acompañan esta despedida y representan la tradición, el orgullo cultural y la diversidad de las expresiones bolivianas.

La ceremonia es organizada por la Asociación de Comparsas del Carnaval Paceño, con el apoyo del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz y el patrocinio de Paceña, auspiciador oficial del Carnaval Paceño 2026.

“Durante todo el Carnaval reafirmamos que el Pepino es parte fundamental de nuestra identidad cultural. No es solo un personaje festivo, es un símbolo que nos une como paceños y bolivianos”, señaló Reyna Quispe, presidenta de la ACCP.

“El Efecto Carnaval” y el compromiso con la tradición

En el marco de su campaña “Efecto Carnaval”, Paceña reafirma su compromiso con la preservación de las tradiciones bolivianas y la vivencia colectiva que trasciende las fechas festivas. Desde los preparativos previos hasta el recuerdo que permanece tras el cierre del Carnaval, el espíritu carnavalero sigue presente en la memoria de la ciudad.

Fabián Acosta, gerente de Ventas La Paz de la Cervecería Boliviana Nacional, destacó que el Carnaval “es una experiencia que fortalece los lazos y mantiene viva la identidad cultural”.

Con esta ceremonia, el Pepino se despide de la fiesta, pero deja viva la promesa de regresar el próximo Carnaval, reafirmando su valor como patrimonio cultural y símbolo de la identidad paceña y boliviana.