La Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE) alertó que la industria nacional de hidrocarburos está al borde de su supervivencia por falta de pagos estatales, escasez de divisas y parálisis de proyectos. El sector, dijo, opera al límite de su capacidad y ofreció al Gobierno una hoja de ruta de emergencia con tres ejes.
El primer eje es el salvataje de la industria petrolera nacional —profesionales, equipos e infraestructura— con las empresas existentes. El segundo, generar un buen ambiente para las inversiones recuperando la credibilidad estatal. El tercero, diseñar juntos un nuevo marco normativo que inicie una nueva etapa hidrocarburífera.
“La profunda crisis energética que enfrenta y enfrentará el país debe encontrar a la industria y al Gobierno trabajando juntos con celeridad, eficiencia y compromiso. Estamos listos para liderar la reposición de las reservas, porque sin energía no hay desarrollo”, afirmó Mariano Ferrari, presidente de la CBHE.
Orlando Vaca, miembro del Directorio, señaló que el sector de servicios petroleros locales opera al límite absoluto de sus recursos y endeudamiento. Las empresas de servicios en superficie migran hacia la agroindustria y el transporte de granos, mientras las firmas especializadas en pozos sufren subutilización y desgaste de activos.
Dio una cifra contundente: de las decenas de taladros de perforación pesada existentes en Bolivia, solo uno está en funcionamiento, frente a los alrededor de 50 que operan en Argentina. Esa brecha grafica el deterioro de la capacidad operativa nacional.
Zulema Espejo, vocera de la CBHE, advirtió que el Proyecto de Ley de Inversiones ofrece seguridad jurídica “solo en el papel”. “En el presente, el Estado boliviano incumple sus obligaciones deteriorando su credibilidad”, sostuvo. Un análisis de la institución identificó falta de políticas de consolidación post-establecimiento, un rol estatal insuficiente de acompañamiento al inversor y una contradicción crítica: ofrecer seguridad jurídica mientras se incumplen contratos vigentes.
La CBHE reconoció la gravedad del escenario y atribuyó la situación a años de descuido, menosprecio estatal, medidas inefectivas y el incumplimiento de contratos y pagos, lo que debilitó severamente las capacidades productivas de la industria petrolera nacional.












